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Falta de respeto hacia los padres

malcriado

Los padres ahora ya no somos como lo eran nuestros padres o nuestros abuelos. Antes se ejercía autoridad simplemente con una mirada o un simple comentario, mientras que nosotros la hemos perdido en muchas ocasiones.

Niño mal educado gritando

Esa obediencia ciega ya no existe, aquello de haz esto o deja esto otro y, sin decir ni media palabra hacíamos caso, eso ya no ocurre, en parte porque ya no tienen temor a las consecuencias, sobretodo físicas, algo que por otra parte es genial, porque la fuerza física tampoco es necesaria ni debe ser una opción, siempre es mejor que razonen y que no obedezcan sin más, pero debemos tener en cuenta que ahora se tiene que trabajar más para obtener ese respeto, ya que no es lo mismo que tengamos que explicarles el porqué de una acción o decisión o que directamente no nos respeten e intenten hacer los que les plazca.

Lo cierto es que no, para nada y en ningún momento, defendemos lo de “un guantazo a tiempo…” pero al no utilizar ese recurso que tanto usaban nuestros padres o abuelos, debemos utilizar otros y no todo el mundo lo hace o sabe hacerlo correctamente.

Lo primero y primordial, es darles a nuestros hijos una educación desde pequeños con su correspondiente ejemplo en casa, cariño, respeto, consejos y tareas marcadas como rutinas que insisto en las rutinas, casi en cada post que pongo, (las rutinas nos ayudan a solventar muchos problemas del día a día).

El problema es, que cuando no utilizamos la fuerza y tampoco hacemos lo propio con la educación, llegamos a un punto en el que los hijos pasan a ser unos maleducados y puede que con el tiempo a algo más, por esta razón la violencia filio-paternal cada vez es más común y la tiranía de hijos con sus padres crece.
Algunos de nosotros vemos en programas como el de “hermano mayor” (muy famoso) que son cada vez más comunes las agresiones físicas o verbales a los padres que no han sabido darles unas pautas a sus hijos desde bien pequeños.

¿Cómo restablecer la autoridad de nuestros padres sin usar la violencia?

Lo primero que debemos saber es que ejercer la autoridad sobre los hijos, no quiere decir que seamos unos padres autoritarios.
Niño mal educado mandando callarMás bien quiere decir que debemos hacerles ver que tanto “papá” como “mamá”, somos las figuras a la que se debe respetar y obedecer, puesto que todo lo que les digamos es por su bien y no por beneficio nuestro.

Por esta razón menciono tantas veces el hecho de dar ejemplo con nuestros actos, si nos comportamos como debemos, llevamos un orden, seguimos unas rutinas en el día a día y no somos caóticos, será más sencillo que nuestro hijo entienda que no se sale los martes o que se vuelve a casa a una hora concreta siempre o incluso que a las 21.00h se pone la mesa para cenar todos juntos… sin necesidad de gritos, de enfados, de amenazas o de violencia física de padres a hijos o incluso de hijos a padres, se pueden estipular todas las rutinas que cada familia quiera o considere importantes.

Ahora bien, no se debe confundir la autoridad con la dictadura.
La autoridad no es incompatible con el respeto ni con la flexibilidad, puesto que si nuestro hijo no comparte lo que estamos diciendo tiene que poder rebatirnos o intentar explicarnos porque no lo ve bien y ofrecer otra posible solución. Nosotros veremos entonces si tiene lógica o no, pero siempre debemos escuchar y hablarlo, puesto que queremos una autoridad basada en el respeto, en la negociación y en la lógica y no basada en el miedo y el caos.

Claves para restablecer el orden y la autoridad.

  • Dejar claras cuáles son las normas en casa (ten en cuenta que esas normas también te afectan a ti, no vale lo de nuestros abuelos, aquello de que el padre hacia lo que quisiera por encima de todo).
  • Da ejemplo (como he mencionado en el punto anterior)
  • Nunca ejerceremos violencia, deberemos hablar y razonar, así como hacer que hablen y razonen sin rabietas nuestros peques.
  • Pierde el miedo a decir “NO”, pero explícalo, no vale el “no porque no” o el “no porque lo digo yo”.
  • Se coherente con tus actos, si dices que harás algo, hazlo. Tanto si es para bien (una recompensa) como si es para mal (si se castiga por algo, se mantiene y siempre que haga aquello por lo que se la ha castigado se llevará el mismo castigo o superior si es muy reincidente, pero no se deja pasar).
  • Si te equivocas, reconocer tu error háblalo y solucionadlo entre padres e hijos (esto hará que si nuestros hijos se equivocan en algo quieran hablarlo con nosotros).
  • Dales voz, no pretendas que no quieran rechistar o poner en entredicho lo que digas, no solo es normal, sino que es bueno que rebatan y que piensen por sí mismos.

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