Caso práctico : “Implantación de rutinas”

Supongamos que tenemos una hija que se llama… Martina de 8 años recién cumplidos y nuestros vecinos tiene a Pablo, un compañero de clase de nuestra hija.

Martina está acostumbrada a guardar en su cesta los juguetes después de usarlos y poner los libros en su sitio desde que tiene 3 años.
A los 5 años le enseñamos a que nuestra perra, Lua, no vive del aire que respira y debe comer dos veces al día y se acostumbró a ponerle el pienso cada día a la misma hora.

Además, desde los 6 años y medio, sabe que tiene que quitar el rollo de papel higiénico vacío y sustituirlo por otro nuevo cada vez que vea que se ha terminado y si el lavaplatos está limpio y se propone recogerlo con nosotros, lo hace sin tener que decírselo “30 veces” y sin poner malas caras…

A todo esto, Pablo ha crecido sin hacer nada en casa, “bajo las premisas de: bueno, solo tiene 3, 4, 5 años, no tiene porque ayudar en casa aun y  tiene edad de jugar”, solo ha hecho la cama algún fin de semana con su madre y ha puesto los vasos en la mesa, veces contadas.
Ahora a los 8 quieren que empiece a hacer alguna cosita.

  • ¿Crees que será sencillo añadirle una rutina nueva ahora que ha cumplido los 8 añitos?
    Algo como empezar a pasear a Lua (la perrita) o ayudar a poner una lavadora con su papá.
  • ¿Crees que Pablo aceptará de buena gana, ahora que ya tiene sus ideas en la cabeza, que debe hacer cosas (obviamente, no poner una lavadora, pero sí guardar los juguetes o cambiar un rollo de papel higiénico, las cosas que ya tiene automatizadas Martina) cosas, que no sean ver la TV o jugar con la Tablet?

Reflexión En efecto esta niña, está predispuesta a aprender cosas y a sentirse útil, pero tanto en casa como fuera de ella, ayudado a sus padres, además cuando hace estas cosas, se siente segura con lo que hace, ya que la hemos enseñado y hemos ido haciéndolo con ella hasta que lo ha podido hacer sola, por esta razón siempre aceptará de buen grado ir añadiendo hábitos a sus rutinas mecanizadas.

Mientras que un niño como nuestro querido Pablo, tenderá a poner malas caras, tirar de rabietas, hacerse “el sueco”, o incluso dar malas respuestas, cuando tenga que hacer una tarea que nunca ha hecho antes y además le quite tiempo de su ocio (lo más importante para él), que no quita que lo termine haciendo o que con trabajo se le pueda implantar como rutinas estas tareas, pero siempre será más complicado, cuanto mayor sea el niño o la niña.

Debemos saber que es muy beneficioso para nuestros hijos un poco de disciplina y dentro de su justa medida, hacerles ayudar en el hogar, que entiendan que no todo es tarea de papá y mamá.

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